La mujer, es sin querer y como todos, un lugar ocupado dentro del espacio infinito que nos rodea, está y siempre ha estado, siempre estará, es omnipresente en todos los tiempos y en todos los contextos, es omnisciente en todas sus etapas y en todas sus escalas, es omnipotente en todos sus encantos y en todas sus vanidades, en todo su alcance de plenitud como fémina ocupante de este mundo multigenerico. La mujer está en el principio y estará en el final, un alfa y omega más infinito que su mismísimo creador, tanto más poderoso, y sutil, esbelto, estridente y silencioso.
Las Ellas, son más bien diosas,
Santas que en vez de una aureola en la cabeza, poseen Dos en ambos senos, (tierra prometida), generadores de vida.
Santas que no temen equivocarse, santas encantadoras, seudo santas, santas inherentes, involuntariamente santas, santas, santas, santas, (satanás-sotanas), santísimas putas, putisimas santas que disfrutan su ventaja de parir vida, luz, esperanza, sueños, letras, cariño, y ese dios que se engancha en sus ovarios.
Esas Ellas encantadoras que saben más que tú y que te intimidaron a tal punto que durante cada temporada en la historia humana, trataste de hundirla, las quemaste, las ultrajaste, las utilizaste, las manipulaste, y esas heroínas dejaron su sangre y de su sangre derramada germinaron todavía seres féminas mucho más poderosas, mucho más guerreras, mucho más que cualquier mUchismo.
(sigue)
un lugar necesario para poder descargar todo lo que a continuo llevo dentro..
miércoles, 28 de agosto de 2013
sábado, 22 de junio de 2013
Carta arrugada debajo de la mesita de noche
No creo en los espectros moribundos que orbitan en mi cabeza,
pero los miro entrecerrando los ojos, atento y consciente de la maldad que me envías a través de ellos.
No creo en tus ojos de luz que me atraviesan el corazón arrugado y compacto que guardo con recelo en este cajón de carne, roto, corriente, por caducar...
No creo en la sonrisa infantil que dibujas en tu rostro bendito por quimeras sensuales que duermen en tus cuencas cuando me miras insinuante.
Estas asustada pequeña, y te ocultas sin pudor detrás de ese tu rostro sacrosanto profanado por miles de lagrimas insípidas que navegaron quejosas en tus mejillas sin color... tantas tantísimas veces que ya no las sientes desfilar en cortejo desde tu lacrimal hasta el borde de esos labios escoltados por un lunar dormido en tu labio superior izquierdo.
No te creo nada.
Muerta viviente.. más viva que muerta. Dos pasos más allá.
No te creo porque yo estoy solo...
.
También.
pero los miro entrecerrando los ojos, atento y consciente de la maldad que me envías a través de ellos.
No creo en tus ojos de luz que me atraviesan el corazón arrugado y compacto que guardo con recelo en este cajón de carne, roto, corriente, por caducar...
No creo en la sonrisa infantil que dibujas en tu rostro bendito por quimeras sensuales que duermen en tus cuencas cuando me miras insinuante.
Estas asustada pequeña, y te ocultas sin pudor detrás de ese tu rostro sacrosanto profanado por miles de lagrimas insípidas que navegaron quejosas en tus mejillas sin color... tantas tantísimas veces que ya no las sientes desfilar en cortejo desde tu lacrimal hasta el borde de esos labios escoltados por un lunar dormido en tu labio superior izquierdo.
No te creo nada.
Muerta viviente.. más viva que muerta. Dos pasos más allá.
No te creo porque yo estoy solo...
.
También.
Era de noche
...
- Te esperé, fue lo primero que ella me dijo alicaida y sin mirarme
-lo siento, me dormí y sin darme cuenta el tiempo avanzo por encima mío...
pequeña criatura, me fastidian sus regaños, pero no podría vivir sin ellos,
esa forma de mirarme, "no lo hagas por favor.."
"-hacer que?" - mirarme así... No te vayas por favor, quédate un ratito más, solo un ratito.
Regañame lo que quieras, pero que tu sombra no me abandone, no ahora.
Ella se fue de todas formas... Y yo me quedo tieso en medio del silencio que evoca mi soledad.
no importa, -¡pequeña ingrata!
¡volverás!
Porque te has olvidado de tus ojos en mi mente, tienes que regresar... y llevártelos
(o tal vez robármelos)
- Te esperé, fue lo primero que ella me dijo alicaida y sin mirarme
-lo siento, me dormí y sin darme cuenta el tiempo avanzo por encima mío...
pequeña criatura, me fastidian sus regaños, pero no podría vivir sin ellos,
esa forma de mirarme, "no lo hagas por favor.."
"-hacer que?" - mirarme así... No te vayas por favor, quédate un ratito más, solo un ratito.
Regañame lo que quieras, pero que tu sombra no me abandone, no ahora.
Ella se fue de todas formas... Y yo me quedo tieso en medio del silencio que evoca mi soledad.
no importa, -¡pequeña ingrata!
¡volverás!
Porque te has olvidado de tus ojos en mi mente, tienes que regresar... y llevártelos
(o tal vez robármelos)
a las 6 de la tarde, un día antes del invierno
La noche se acercaba débil, triste... como si supiera lo que sucedería aquel día,
- Sabes que no estoy aquí para quedarme, le dijo él mientras sacudía las hojas secas que el viento hacia caer sobre sus cabellos alborotados.
- Lo sé y no me importa, estoy esperando que el dolor sea amable conmigo esta vez, valdrá la pena, la valdrá mil veces, porque estarás en mi historia, ahí.. es ahí donde me acompañaras para siempre... Ella murmuro con el escaso aire que circulaba en su boca.
El cielo estaba nublado, tan oscurecido como mis pensamientos en ese momento. Yo la tome entre mis brazos y le grite con mi piel, con mis brazos y mis ojos cerrados que me perdonara, que perdonara mi estupidez, mi egoísmo, mi necedad, mi ambición, mis deseos de tenerla sin tenerla.
- Sabes que no estoy aquí para quedarme, le dijo él mientras sacudía las hojas secas que el viento hacia caer sobre sus cabellos alborotados.
- Lo sé y no me importa, estoy esperando que el dolor sea amable conmigo esta vez, valdrá la pena, la valdrá mil veces, porque estarás en mi historia, ahí.. es ahí donde me acompañaras para siempre... Ella murmuro con el escaso aire que circulaba en su boca.
El cielo estaba nublado, tan oscurecido como mis pensamientos en ese momento. Yo la tome entre mis brazos y le grite con mi piel, con mis brazos y mis ojos cerrados que me perdonara, que perdonara mi estupidez, mi egoísmo, mi necedad, mi ambición, mis deseos de tenerla sin tenerla.
miércoles, 5 de junio de 2013
No está
Ella va a la vanguardia,
No cree en la justicia,
ella está a la vanguardia y fuma un porro en la misa,
¿dónde estás tú?
¿dónde estás tú?
Ella se acaba,
Ella se va,
Pueblo mentira,
pueblo verdad.
No cree en la justicia,
ella está a la vanguardia y fuma un porro en la misa,
¿dónde estás tú?
¿dónde estás tú?
Ella se acaba,
Ella se va,
Pueblo mentira,
pueblo verdad.
miércoles, 10 de abril de 2013
Ella está.
Ella está atorada entre mis pensamientos,
me estorba, es cierto,
pero qué tiernos sus resuellos cuando los recuerdo...
No siempre la tengo al alcance de la vista,
pues se escabulle
entre la gente para impedirme verle,
pero, ¡es tan tierna la pequeña!
que cuando más desdén me lanza con esa su mirada ausente,
más me atrae.
Te acomodas el pelo y me ignoras,
Diosa del dolor... Te espero.
No sujetaste mi mano cuando te la alcance al saludarte, otra vez...,
y todavía deliro con el día en que vuelvas a apoyar tu cabecita loca en estos hombros cansados de rendir cuentas a la vida.
¿habrá sido un error? y ¿simplemente imagine la escena?
hazme saber...
-¡Oh! Ahí estas nuevamente,
pero yo no existo en tu panorama,
pasas la vista por encima de mi y sigues tu camino
esbelta,
eterna,
taciturna,
no estoy. Sin embargo ella está, siempre ha estado... (aquí)
me estorba, es cierto,
pero qué tiernos sus resuellos cuando los recuerdo...
No siempre la tengo al alcance de la vista,
pues se escabulle
entre la gente para impedirme verle,
pero, ¡es tan tierna la pequeña!
que cuando más desdén me lanza con esa su mirada ausente,
más me atrae.
Te acomodas el pelo y me ignoras,
Diosa del dolor... Te espero.
No sujetaste mi mano cuando te la alcance al saludarte, otra vez...,
y todavía deliro con el día en que vuelvas a apoyar tu cabecita loca en estos hombros cansados de rendir cuentas a la vida.
¿habrá sido un error? y ¿simplemente imagine la escena?
hazme saber...
-¡Oh! Ahí estas nuevamente,
pero yo no existo en tu panorama,
pasas la vista por encima de mi y sigues tu camino
esbelta,
eterna,
taciturna,
no estoy. Sin embargo ella está, siempre ha estado... (aquí)
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