...
- Te esperé, fue lo primero que ella me dijo alicaida y sin mirarme
-lo siento, me dormí y sin darme cuenta el tiempo avanzo por encima mío...
pequeña criatura, me fastidian sus regaños, pero no podría vivir sin ellos,
esa forma de mirarme, "no lo hagas por favor.."
"-hacer que?" - mirarme así... No te vayas por favor, quédate un ratito más, solo un ratito.
Regañame lo que quieras, pero que tu sombra no me abandone, no ahora.
Ella se fue de todas formas... Y yo me quedo tieso en medio del silencio que evoca mi soledad.
no importa, -¡pequeña ingrata!
¡volverás!
Porque te has olvidado de tus ojos en mi mente, tienes que regresar... y llevártelos
(o tal vez robármelos)
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