sábado, 22 de junio de 2013

Carta arrugada debajo de la mesita de noche

No creo en los espectros moribundos que orbitan en mi cabeza,
pero los miro entrecerrando los ojos, atento y consciente de la maldad que me envías a través de ellos.

No creo en tus ojos de luz que me atraviesan el corazón arrugado y compacto que guardo con recelo en este cajón de carne, roto, corriente, por caducar...
No creo en la sonrisa infantil que dibujas en tu rostro bendito por quimeras sensuales que duermen en tus cuencas cuando me miras insinuante.
Estas asustada pequeña, y te ocultas sin pudor detrás de ese tu rostro sacrosanto profanado por miles de lagrimas insípidas que navegaron quejosas en tus mejillas sin color... tantas tantísimas veces que ya no las sientes desfilar en cortejo desde tu lacrimal hasta el borde de esos labios escoltados por un lunar dormido en tu labio superior izquierdo.
No te creo nada.

Muerta viviente.. más viva que muerta. Dos pasos más allá.
No te creo porque yo estoy solo...
.
También.

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