sábado, 22 de junio de 2013

Carta arrugada debajo de la mesita de noche

No creo en los espectros moribundos que orbitan en mi cabeza,
pero los miro entrecerrando los ojos, atento y consciente de la maldad que me envías a través de ellos.

No creo en tus ojos de luz que me atraviesan el corazón arrugado y compacto que guardo con recelo en este cajón de carne, roto, corriente, por caducar...
No creo en la sonrisa infantil que dibujas en tu rostro bendito por quimeras sensuales que duermen en tus cuencas cuando me miras insinuante.
Estas asustada pequeña, y te ocultas sin pudor detrás de ese tu rostro sacrosanto profanado por miles de lagrimas insípidas que navegaron quejosas en tus mejillas sin color... tantas tantísimas veces que ya no las sientes desfilar en cortejo desde tu lacrimal hasta el borde de esos labios escoltados por un lunar dormido en tu labio superior izquierdo.
No te creo nada.

Muerta viviente.. más viva que muerta. Dos pasos más allá.
No te creo porque yo estoy solo...
.
También.

Era de noche

...

- Te esperé, fue lo primero que ella me dijo alicaida y sin mirarme
-lo siento, me dormí y sin darme cuenta el tiempo avanzo por encima mío...

pequeña criatura, me fastidian sus regaños, pero no podría vivir sin ellos,
esa forma de mirarme, "no lo hagas por favor.."
"-hacer que?" - mirarme así... No te vayas por favor, quédate un ratito más, solo un ratito.
Regañame lo que quieras, pero que tu sombra no me abandone, no ahora.

Ella se fue de todas formas... Y yo me quedo tieso en medio del silencio que evoca mi soledad.
no importa, -¡pequeña ingrata!
¡volverás!

Porque te has olvidado de tus ojos en mi mente, tienes que regresar... y llevártelos
(o tal vez robármelos)

a las 6 de la tarde, un día antes del invierno

La noche se acercaba débil, triste... como si supiera lo que sucedería aquel día,

- Sabes que no estoy aquí para quedarme, le dijo él mientras sacudía las hojas secas que el viento hacia caer sobre sus cabellos alborotados.
- Lo sé y no me importa, estoy esperando que el dolor sea amable conmigo esta vez, valdrá la pena, la valdrá mil veces, porque estarás en mi historia, ahí.. es ahí donde me acompañaras para siempre... Ella murmuro con el escaso aire que circulaba en su boca.

El cielo estaba nublado, tan oscurecido como mis pensamientos en ese momento. Yo la tome entre mis brazos y le grite con mi piel, con mis brazos y mis ojos cerrados que me perdonara, que perdonara mi estupidez, mi egoísmo, mi necedad, mi ambición, mis deseos de tenerla sin tenerla.

miércoles, 5 de junio de 2013

No está

Ella va a la vanguardia,
No cree en la justicia,
ella está a la vanguardia y fuma un porro en la misa,
¿dónde estás tú?
¿dónde estás tú?
Ella se acaba,
Ella se va,
Pueblo mentira,
pueblo verdad.